

Momentos muy difíciles se viven en el ambiente del fútbol femenino de Olavarría. Despedir a una amiga, compañera, a una jugadora, a una capitana, no es cualquier cosa. Es algo que no tiene nombre. Tampoco hay modo de describir el sentimiento de una familia que despide a un ser querido y amado de tan sólo 20 años de edad.
Pero sucedió y el dolor es indescriptible. Porque es muy difícil de encontrar una explicación a una pérdida tan grande, aun cuando transcurran los días, los meses, los años.
Viviana Soledad Schneider era la capitana del equipo de Ferro Carril Sud en Primera División. Y se ganó la cinta de capitana por mérito propio. Una jugadora que siempre estaba presente, una verdadera referente para todo el plantel carbonero. Porque Viviana era una jugadora con un enorme compromiso con el equipo. Aquellos que tuvimos la suerte de conocerla desde hace algunos años atrás, podemos dar cuenta del crecimiento exponencial en lo deportivo. Todo ese logro fue producto del esfuerzo que cotidianamente realizaba para superarse. Porque ella era una capitana que no sólo arengaba al equipo con la palabra, sino fundamentalmente con el ejemplo.
Viviana fue una jugadora que no buscaba el reconocimiento personal, era más bien de bajo perfil, humilde, que siempre apuntaba al logro colectivo. De una conducta intachable adentro y afuera de la cancha, una jugadora que quería y respetaba a sus compañeras de equipo y a las rivales.
Será muy difícil para el equipo carbonero volver a tocar una pelota, volver al césped y al juego en equipo sin su presencia, sin la capitana, sin la conductora. No cabe ninguna duda que todas las jugadoras la tendrán presente en cada uno de los entrenamientos, en cada uno de los partidos. De una u otra manera, su memoria se perpetuará para siempre en los recuerdos de tantos momentos felices compartidos.
El reglamento del fútbol es frío, como todo reglamento, y dice que una jugadora del equipo deberá llevar la cinta de capitana, más allá de las circunstancias que dejaran vacante ese lugar. Y alguien tendrá el orgullo de heredar la cinta, aunque de cierta manera, creo que todas llevarán consigo algo de esa capitana que las conducía. Y posiblemente ahí encuentren la fuerza necesaria para seguir adelante con este hermoso deporte, que es el fútbol, el deporte que las unió.
Ya nada será igual, es cierto, pero de alguna manera hay que juntar los pedacitos rotos para rearmarse, para seguir, por el equipo, por las menores del club a las que Viviana también acompañaba. Por todo ese legado que dejó, valores intangibles, que se llevan en el corazón, en donde permanecerán para siempre.
Desde Capitana de Oro acompañamos en el dolor a familiares, amigos y a todo el mundo carbonero en tan difícil momento. Deseando siempre, encuentren consuelo para poder sobrellevar este tremendo golpe que la vida les puso por delante.