

El Club Embajadores de Olavarría enfrentaba a El Fortín en el Estadio Clemente "Tete" Di Carlo a partir de las 9:30 de la mañana del día sábado 4 de mayo, en el marco de cumplirse la sexta fecha del Torneo Apertura 2024.
Todo estaba previsto para que el partido dé comienzo a esa hora, pero sucedió algo que demoró el partido veinte minutos.
El árbitro que estaba designado para impartir justicia en el partido, Gonzalo Ramos Leguizamón, tiene una prohibición de acercamiento vigente, extendida por la justicia a raíz de una denuncia presentada por Ramón Leguizamón, DT de Embajadores.
Ramón Leguizamón solicitó que no debía estar en el estadio y pidió que se lo reemplace de la terna arbitral. Así se hizo por consejo de Natalia Callegaro, referente de la Liga de Fútbol de Olavarría en el fútbol femenino menor, y de parte del Colegio de Árbitros. La jueza Guadalupe Rodríguez, ocupó ese lugar.
Afortunadamente todo se desarrolló en un clima de absoluta calma, no hubo corridas ni nada en el Club Embajadores, que hiciera pensar en alguna situación de violencia. Cuando Ramón Leguizamón vio que Gonzalo Ramos Leguizamón se disponía a dirigir, solicitó que fuera reemplazado y así se hizo.
Pero hay que hacer varias observaciones en este punto. Uno es que, si la orden de restricción es en referencia al domicilio de Ramón Leguizamón, Gonzalo Ramos Leguizamón no estaba incumpliendo ninguna orden judicial, menos aún si llegó hasta el Club Embajadores en cumplimiento de un compromiso laboral, como fue en este caso. En este sentido, con restricción hacia el domicilio personal de Ramón Leguizamón o hacia su persona, la presencia de Gonzalo tenía que ver con el cumplimiento de un compromiso laboral. Gonzalo se encuentra haciendo el curso de árbitro y ante la falta de árbitros fue convocado para dirigir partidos del fútbol formativo.
En la reunión con Natalia Callegaro del día jueves anterior al partido, se le informó de la situación y se le solicitó que eviten, desde la Liga de Fútbol de Olavarría, que Gonzalo Ramos Leguizamón dirija en el partido con Embajadores. Callegaro se lo comunicó a las autoridades de la Liga, sin embargo, en la mañana del sábado se encontraron con la sorpresa de que Gonzalo Ramos Leguizamón estaba para dirigir. Estuvo invitado a participar de dicha reunión Gerónimo Gallo, quien está a cargo de la Escuela de Árbitros y de las designaciones, pero compromisos no menos importantes lo obligaron a ausentarse.
Una vez que Callegaro tomó conocimiento ese sábado de la presencia de Gonzalo Ramos Leguizamón en la cancha de Embajadores, se comunicó con Ramón Leguizamón y le solicitó que no deje que comience el partido hasta tanto se reemplace al árbitro. Natalia Callegaro, celular en mano, llamó a la jueza Guadalupe Rodríguez y le pidió que se hiciera cargo del arbitraje del partido, responsabilidad que asumió respondiendo con un excelente arbitraje. Veinte minutos después del horario establecido, el partido dio comienzo con una terna arbitral perfectamente conformada y con total normalidad.
En un momento determinado, ya iniciado el encuentro, llegaron uniformados de la policía bonaerense que luego de entrevistarse con personal del Club Embajadores y el DT Ramón Leguizamón, se retiraron del lugar sin más. El personal policial consideró que no era necesario obligar a retirarse a Gonzalo Ramos Leguizamón, que se quedó en el predio, mirando el espectáculo desde afuera de la cancha.
Pero para entender lo hasta aquí desarrollado, considero muy importante echar luz sobre acontecimientos anteriores, para ver dónde nació el conflicto con Gonzalo Ramos Leguizamón que derivó en la situación vivida en la mañana del sábado pasado en el Clemente "Tete" Di Carlo.
Para eso nos tenemos que remontar a días antes del comienzo del Torneo Apertura, concretamente a un partido amistoso disputado entre Ferro Carril Sud y Embajadores de Olavarría.
El partido se llevó a cabo en el Estadio Domingo Francisco Colasurdo de Ferro y como era de carácter amistoso, arbitró de manera informal Ariel Zambrana, DT del equipo local. Gonzalo Ramos Leguizamón (que es familiar de Ramón Leguizamón) en ese momento formaba parte del cuerpo técnico del Club Embajadores.
En un momento del partido, en una jugada en ataque de Embajadores, Aylén Molina salió a cortar la pelota. Hubo una situación propia del juego y en ese momento, Gonzalo comenzó a insultar a Ariel Zambrana por lo que Ariel le dijo que se calmara y le pidió a Ramón Leguizamón que lo controlara. Lejos de eso, Gonzalo fue elevando el tono de los insultos y entró al campo de juego con animosidad de agredir a Zambrana. En ese momento Ramón Leguizamón lo sujetó y se trabó en lucha con él, quien a toda costa quería ir sobre Zambrana, quien se mantuvo todo el tiempo tranquilo, sin responder a las agresiones de Gonzalo Ramos Leguizamón. En ese momento apareció en escena Aylén Molina, arquera de Ferro, que se sintió agredida por los insultos de Gonzalo y luego de increparlo, Gonzalo trató de agredirla físicamente, pero Ramón Leguizamón, afortunadamente, en todo momento lo contuvo aplicando mucha fuerza para sujetarlo.
Obviamente, su accionar marcó el final del partido que se venía desarrollando con absoluta normalidad. Las jugadoras de ambos lados se comportaron de manera ejemplar en el campo de juego.
Gonzalo estaba absolutamente descontrolado, pero por suerte, estaba Ramón Leguizamón que lo pudo sujetar para evitar que cometa una agresión física contra la humanidad de Ariel Zambrana y/o Aylén Molina. Capitana de Oro estuvo presente en esa jornada y realmente causó miedo el descontrol de Ramos.
Inmediatamente después del incidente, una vez calmadas las aguas, Ramón Leguizamón le dijo a Capitana de Oro que Gonzalo Ramos quedaba desafectado del cuerpo técnico de Embajadores de Olavarría, a raíz de la violencia descontrolada que desplegó ese día en el campo de juego de Ferro. "Fue el último día que me acompañó, no lo vas a ver más en el banco de Embajadores", fueron las palabras textuales de Ramón Leguizamón en ese momento. Y así fue.
Ramón Leguizamón, como DT de la institución que representa, tomó la decisión de desafectarlo por la violencia manifiesta en una situación de un partido de fútbol, medida que fue corroborada por el club de pertenencia porque, de hecho, Gonzalo Ramos dejó de ser parte del cuerpo técnico del Club Embajadores.
Podríamos imaginar que todo finalizó ahí, en un día de descontrol y de violencia, pero no. Días después del partido amistoso con Ferro, Gonzalo se habría dirigido al domicilio de Ramón Leguizamón en compañía de otras personas y lo habrían amenazado exigiéndole que tenía que pagarle un determinado dinero. Gonzalo lo habría tomado del cuello y le habría propinado un golpe de puño en el brazo a la vez que le dijo que "si no me pagas te vamos a reventar", según relato de Ramón Leguizamón.
Debido al tenor de la amenaza, Ramón Leguizamón se vio obligado a hacer la denuncia correspondiente en la Comisaría de la Mujer y la Familia Olavarría, debido a la relación de parentesco con el denunciado. Ante la denuncia, el Juzgado de Familia Número 2 resolvió fijar en los términos del Artículo 7, inciso b) de la Ley 12.569 un perímetro de exclusión de 200 metros. La misma se establece hasta el 4 de septiembre de 2024 y bajo apercibimiento de inicio de actuaciones por desobediencia a una orden judicial (Artículo 239 del Código Penal).
El día miércoles 1 de mayo, en el encuentro del Sub 12 en la Cancha Auxiliar de El Fortín, Ramón Leguizamón puso en conocimiento a Natalia Callegaro de la situación al observar que Gonzalo Ramos estaba presente para arbitrar partidos de las más pequeñas del fútbol femenino. Cuando Natalia Callegaro le comunicó a Gonzalo Ramos que no dirigiera a Embajadores y que lo hiciera en otro partido, Gonzalo se mostró violento y agresivo manifestando que no quería cambiar de partido y que cualquier problema que tuviera Ramón Leguizamón con él, lo invitaba a la calle a "arreglar las cosas". Creemos que esa actitud no se corresponde con la de un árbitro de fútbol.
Natalia Callegaro tuvo que insistir reiteradamente alegando que era organizadora del evento y estaba en representación de la Liga de Fútbol, para que Gonzalo respete su decisión.
El jueves 2 de mayo, en reunión en sede de la Liga de Fútbol a las 20, con presencia de otros delegados de Instituciones deportivas, se reiteró el pedido a Natalia Callegaro para que informe a las autoridades correspondientes de la Liga de Fútbol con el fin de que arbitren las medidas pertinentes en relación al caso presentado.
Capitana de Oro supo que otros referentes del fútbol femenino también mostraron su disconformidad con que Gonzalo Ramos arbitre partidos del fútbol femenino.
Sin embargo, el sábado pasado estuvo presente para arbitrar y no cualquier partido, sino un partido donde uno de los equipos participantes era Embajadores.
Por suerte no pasó nada, no hubo ningún tipo de incidentes en instalaciones del Club Embajadores. Gonzalo estuvo presente pero siempre moviéndose con calma en las instalaciones del club y sin entrar en discusiones con nadie.
Aun así, las autoridades correspondientes deberían evaluar todos los aspectos en referencia al caso y tomar medidas, privilegiando siempre el cuidado de las menores y de las mujeres en general que se desempeñan en este deporte, y de todos los actores involucrados en las actividades deportivas organizadas por la Liga de Fútbol de Olavarría.
Cabe preguntarse, si ante una medida cautelar de la justicia, cuya existencia da cuenta de una situación grave de violencia, ¿existe en la Liga de Fútbol de Olavarría algún protocolo para su abordaje?
No todos los casos ameritan la intervención de la justicia con una medida cautelar, pero cuando se llega a esa situación, es porque la justicia interpretó que el nivel de agresión y violencia es grave. ¿Cuáles son los protocolos de las instituciones deportivas, o en relación con el deporte, ante situaciones de violencia o ante una medida cautelar de la justicia, que involucra a algunos de sus actores sociales?
Cuando hablo de instituciones en relación con el deporte me refiero también a la Escuela de Árbitros, que forman a profesionales para desempeñarse impartiendo justicia adentro de un campo de fútbol. ¿Se hacen referencias sobre la violencia en cualquiera de sus formas y del modo de abordarlas para ir erradicándolas del mundo del deporte? ¿Cuáles son los requisitos para poder inscribirse en la escuela de árbitros? ¿Se hacen controles psicológicos a los aspirantes al arbitraje?
En el caso que hoy nos ocupa, uno de los estudiantes, tiene una restricción de acercamiento a un DT de un equipo de fútbol, ¿se contemplan estas situaciones en la formación? ¿Se contempla una formación integral del futuro árbitro o solamente se limitan a un aprendizaje y aplicación de un reglamento de una disciplina deportiva?
Gonzalo Ramos Leguizamón hoy está haciendo uso de un Derecho constitucional, que es el de aprender acerca de una actividad para poder desarrollarse profesionalmente en su ejercicio. ¿Corresponde que se lo haya desafectado momentáneamente de su función a raíz de una medida cautelar de la justicia, o no?
Con respecto a los episodios de violencia protagonizados por Gonzalo Ramos Leguizamón, ¿pudo hacer un ejercicio de autocrítica de los mismos, de manera reflexiva, para poder asumir con responsabilidad el ejercicio de una profesión en donde tiene que estar arbitrando muchas veces en situaciones de violencia manifiesta, por actores del propio juego adentro del perímetro o por espectadores asistentes al espectáculo deportivo?
Considero que es muy importante contemplar en la formación del futuro árbitro aspectos que tengan que ver con el autocontrol por sobre todas las cosas. Un árbitro nunca puede responder con más violencia ante una agresión recibida, independientemente del tenor de la misma. Y para ello es de gran importancia dominar el carácter para sostener un rol de autoridad, pero sin ejercer violencia de ningún tipo.
Las instituciones en general, que tienen que ver con el fútbol, no pueden mirar para otro lado ante situaciones de violencia o vulnerabilidad de derechos, sino que tienen la obligación de actuar, para proteger a quienes son víctimas de situaciones de violencia, en cualquiera de sus formas.