

Cabe hacerse la pregunta si la entidad de la Avenida Urquiza ha cambiado la razón social de la institución. Porque cuesta entender el trato desconsiderado que tiene para con las mujeres que deciden practicar una disciplina deportiva en el club. ¿Dejó de ser el Club Social para transformarse en otra cosa? ¿Acaso hoy es una institución que pone un mísero valor monetario por sobre las personas? Además, estamos hablando de personas que por voluntad propia han decidido asociarse y vestir los colores de El Fortín.
Cada una de las futbolistas de El Fortín, pagan una cuota al igual que los varones, para poder practicar fútbol, pero no tienen iguales derechos que el masculino.
Mientras que los varones pueden jugar los partidos oficiales en la cancha principal del club, las mujeres tienen prohibido hacerlo. Desde la Comisión Directiva de El Fortín, le han bajado el pulgar. Las mujeres no pueden jugar al fútbol en el estadio Ricardo Sánchez. Pero le cobran lo mismo que a los varones. Para la institución, ello no significa igualdad de derechos.
Ser mujer, parece una carga para la dirigencia de El Fortín, y han decidido no permitirles más que jueguen en el estadio. Desde ahora en más, las envían a la cancha Auxiliar "Simón Vivas", que debido al uso incesante y a la falta de descanso, no se encuentra en condiciones para los partidos oficiales. Porque el piso del campo de juego, deja muchísimo que desear.
Cabe preguntarse cuál es la mirada que tienen sobre el fútbol femenino, al menos algunos dirigentes de El Fortín quienes, con concepciones anquilosadas, direccionan los destinos de la institución. Pero se equivocan. Porque en esas decisiones, no hay igualdad de derechos, no hay equidad. Lo que sí existe es un atropello y una falta de respeto a la mujer que decidió elegir a la entidad para su desempeño en el deporte. Una falta de respeto para con los padres de aquellas menores que hoy se encuentran en el club, entidad en la que confiaron el desarrollo, no sólo en el deporte sino fundamentalmente, como personas, de sus hijas.
Ante estas medidas autoritarias, que vienen de un ejercicio autoritario de la función en la gestión deportiva de la entidad, no podemos menos que expresar nuestro profundo rechazo y el acompañamiento a esas familias y mujeres, que luchan por una verdadera igualdad de derechos.
Las alentamos a no caer en el desánimo y a seguir luchando porque se reconozcan sus derechos. Que sigan luchando hasta encontrar el respeto que sus personas se merecen. Que el género no sea el motivo para establecer esas diferencias, que ya creíamos superadas.
Las mujeres tienen derecho a ser escuchadas, a ser valoradas, a ser respetadas. Hacemos votos para que, desde la entidad, se escuchen a las mujeres fortineras, para que revean la forma en que conducen la entidad. Para que El Fortín, siga siendo esa institución social histórica, con un largo compromiso en pos de la inclusión, en todos los órdenes. Para que las niñas, adolescentes y adultas que elijan a El Fortín, que quieran ser parte, no sean sólo un número.
Que la mujer no sea un fetiche, hoy bien simbolizada en la escultura ubicada sobre la Avenida Urquiza y San Martín, sino una persona sujeta a derechos que deben ser respetados. Parece que, al menos en lo que respecta al fútbol, la única presencia femenina sobre la Avenida Urquiza, será la escultura, resabio de una época que creíamos superada, pero es evidente que el machismo parece aferrarse en el interior de las instituciones, con referentes históricos, atornillados a sillones desde donde toman las decisiones.
Me pregunto si los jugadores de fútbol de la institución, en sus distintas categorías, apoyan estas medidas. O si, por el contrario, venidos de mujer, se sensibilizan ante esta situación de discriminación y adhieren a los reclamos de las mujeres deportistas de la misma institución, que transpiran una camiseta con los mismos colores, por una verdadera igualdad de derechos.
Hay instituciones que vienen trabajando muy bien con el fútbol femenino, involucrando recursos materiales y humanos, para que el fútbol femenino crezca. Con proyectos a corto y largo plazo. Pero con la convicción de que es la manera de ir hacia una verdadera igualdad de derechos.
Sabemos que hay otras instituciones que han decidido no continuar con el fútbol femenino, que le han dado la espalda, como es el caso del Club Embajadores de Olavarría y el Club Atlético Estudiantes. Dos instituciones muy importantes también en nuestro medio, que han decidido no tener fútbol femenino. Embajadores, de un día para el otro sacó el fútbol femenino como si cerrara un kiosquito. Se desentendió totalmente de sus jugadoras.
Estudiantes había arrancado muy bien con las formativas, obteniendo excelentes resultados. Salieron muy buenas jugadoras de la entidad albinegra. Pero luego de la salida de la Primera División, el club decidió bajar a las demás categorías formativas.
Nos tenemos que preguntar qué fue lo que pasó para tomar tales decisiones. Es cierto que el fútbol femenino tiene complejidades, pero tomar decisiones arbitrarias como esas, deshaciéndose del fútbol femenino, lo único que hacen es exponer la inoperancia o falta de conducción para poder sostener e ir mejorando la disciplina deportiva.
Qué importante es incorporar personal idóneo, con la formación necesaria, como para poder llevar adelante un proyecto serio, a largo plazo. Porque obviamente no se pueden esperar resultados inmediatos. Sólo es cuestión de analizar algo concreto: La Liga de Fútbol de Olavarría es centenaria. Sin embargo, al día de hoy cuántas cosas quedan por mejorar en el fútbol masculino. Por lo tanto, no es de extrañar que, en el fútbol femenino, con una historia tan corta, también existan cosas para corregir, para mejorar, para superar. Pero ello va a ser posible si las instituciones deportivas asumen el compromiso de trabajar, dándole el lugar que el fútbol femenino se merece.Introduzca el texto aquí ...
La mujer como fetiche y no como una persona sujeta a derechos. Una institución que necesita cambiar para mejorar, para superarse.